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domingo, 28 de novembro de 2010

Luna - Lugar de Origen y Transformación



¿Por qué hablar de la Luna?
Porque no hay nada de más personal y muchas veces desconocido para uno mismo que nuestras propias lunas. Ya arrancando con un poco de Psicología, Descartes, racionalista, ponía la razón (Sol) en el centro de toda explicación del mundo, diciendo “pienso, luego existo”. Lacan viene y volviendo a Freud en su conceptualización del inconsciente dice “soy en donde no pienso, pienso en donde no soy”.

Y acá ya estamos hablando del primer concepto de la Luna en nuestras cartas y en nuestras vidas: el inconsciente. Y cuando hablamos del inconsciente, en Psicología, estamos hablando de todo aquello que nos conduce y nos determina sin que nos podamos dar cuenta de ello: la Luna. Estamos hablando de patrones de conducta que aprendemos en la temprana infancia, en nuestro hogar, con nuestra madre, en nuestra familia, y que por haberlos aprendido a tan temprana edad, nos cuesta dejarlos, son automáticos en nosotros: la Luna. Cuando hablamos de inconsciente, hablamos de aquello de que fuimos alimentados desde que empezamos a existir, desde el útero, y aquello que ofrecemos a los demás cuando entran en contacto con lo más verdadero y real de uno: la Luna. En otras palabras, estamos hablando de aquello que nos conforma, y que nos puede determinar, de manera muy importante. Estamos hablando de la Luna.

Ahí vemos porque en la carta, la Luna juega un papel importante. En ella, leemos la madre que tuvimos y la madre que podremos ser. Hablamos de sentimientos, porque cuando eramos bebes, era a través de lo que nos llegaba como afecto que entendimos y fuimos conformando nuestro mundo. La Luna muestra como fuimos amados y como aprendimos a amar.

En cartas masculinas, habla de la mujer que el hombre busca para su vida, según la madre que tuvo. En cartas femeninas, habla de nuestra femineidad.

En cuanto regente de cáncer y de la casa 4 de nuestras cartas, habla de hogar, de intimidad, de pasado. Pero a la vez habla de presente, porque hace una mediación entre ambos: somos hoy y actuamos hoy lo que vimos ser en nuestra familia. Cada nueva experiencia vivida es a cada momento inconscientemente registrada y transmutada en funciones instintivas.

En la Luna pertenecemos, o no: en el vientre de una mujer, en los brazos de una madre, en un hogar, en una familia, en nuestra tierra de origen –por oposición a Saturno y Capricornio, que representan el lugar social, en el mundo-. Por ello, la Luna también se identifica con la “madre-patria”. En ella vemos qué tan patriotas somos, y qué relación tenemos con nuestra familia.
Generalmente en consultas percibo que cuando hablamos del Sol, estamos hablando de aquello que la persona tiene consciencia que es, que se muestra más fácilmente, y generalmente nos gustan muchas de las características que se atribuye a nuestro Sol. La Luna vamos conociendo con la edad, mientras maduramos y según el nivel de autoconocimiento que uno posee de uno mismo. Hay consciencia en el ser solar. Y no necesariamente hay consciencia en lo que somos con nuestra Luna, porque en ella vemos aquellas actitudes que “nos dieron de comer de chicos”: nos sale, brota, son nuestras reacciones emocionales. Ahí vemos la Luna.

La Luna representa nuestra formación, como alimentamos y fuimos alimentados, como cuidamos y fuimos cuidados, nuestras bases emocionales, en otras palabras, representa como estamos formados estructuralmente. Sí, Saturno es la estructura, la autoridad, la ley, las reglas, pero la Luna es la esencia, el alma, lo que nos conforma en nuestro ser más íntimo y más básico. Los demás planetas indican cómo funcionamos en relación a distintos aspectos de nuestra vida. Pero con la Luna nos relacionamos con todas las partes de nuestra vida. Sus aspectos en la carta, su ubicación por signo y por casa va a teñir su función, que será determinada por nuestras experiencias tempranas con esta primera mujer de nuestras vidas.

La Luna tiene que ver con nuestros hábitos protectores: hay gente que protege mucho y ahoga; hay gente abandonica. A diferencia del Sol, que indica hacia dónde queremos ir, la Luna señala hasta dónde ya hemos ido y qué estamos tratando de vencer. La Luna funciona, por lo tanto, como una base para el Sol: ¿cómo llegar a lo que queremos ser sin conocer aquello que ya somos? Será con los recursos que nos provee la Luna que podremos, o no, desarrollar plenamente nuestro Sol, que representa la voluntad individual. La Luna es el destino al cual seremos instintivamente llevados si no intervenimos en ello con la conciencia.

En cuanto base del Sol, en la Luna vemos como nuestros sentimientos están en armonía o no con nuestra conducta visible. ¿Actuamos según lo que sentimos? ¿Qué tanto nos contradecimos? ¿Qué tan coherente somos? ¿Qué tanto nos auto boicoteamos? ¿Ofrecemos socialmente lo mismo que ofrecemos a quienes queremos en la intimidad de nuestro hogar? La relación entre el Sol y la Luna en la carta es muy importante, ya que determina cuánto estamos satisfechos con nosotros mismos.

En psicoterapia estamos, por lo tanto, trabajando con la Luna todo el tiempo, al revisar aquello de nuestra madre y de nuestra infancia que traemos encarnados en nuestro ser. El signo de la Luna y sus aspectos nos hablarán de cómo nuestra madre se sentía respecto sí misma y respecto de su vida cuando nacimos. Muestra que tipo de energía física y reacciones a la vida ella nos transmitió cuando nuestra personalidad se estaba formando. Nos mostrará también el efecto del ambiente de la infancia sobre la persona. Una Luna afligida puede indicar que el nativo vino de un ambiente difícil: puede mostrar una persona que pasó por traumas emocionales y sufrimiento en la niñez, y esas experiencias, sin intervención, serán llevadas -en un nivel inconsciente- al ambiente adulto. Aspectos difíciles de la Luna nos pueden impedir ser emocionales y espontáneos, creando varios complejos.

Trabajar estos complejos en terapia nos ayuda a tener experiencias emocionales positivas en el presente y en el futuro. Podemos romper nuestros bloqueos emocionales generados por la experiencia familiar de modo semejante al de la mariposa que rompe la crisálida para volverse consciente y bella.

En Psicoanálisis, el Sol es el Yo, intelecto, consciente. Y la Luna es el Ello, irracional, pulsional, inconsciente. Y todo el trabajo se centra en proveer al sujeto mayor conocimiento acerca de esas dos instancias de la personalidad que lo conducen inconscientemente y que lo alejan de su voluntad consciente, de su Sol. Es un trabajo de “iluminación”, de echar luz a la sombra, de hacer conocido lo desconocido. De hacer propio al Yo aquello que, en un principio, se encuentra bajo dominio del Ello, y que muchas veces, nos aleja del lugar en donde queremos estar.

¿Cómo juegan los tránsitos en eso?
Sabemos que los planetas en el cielo están en constante movimiento alrededor del Sol. Como a la Astrología le interesa la visión que tiene el nativo del cielo en el momento de su nacimiento, si le echara un vistazo, técnicamente llamamos “tránsitos” a los movimientos reales y físicos de los planetas en el cielo, tal como los observamos desde la Tierra. Al moverse, esos planetas tocan puntos sensibles de la carta, nuestro cielo simbólico y particular, haciendo lo que llamamos “Aspectos”, que es lo que leemos en Astrología Predictiva. La energía desencadenada en estos contactos nos da la pauta de cómo estamos en nuestras vidas en un determinado momento, y cómo nos estamos manejando con aquello que nos toca vivir.

Los tránsitos pueden ser vividos por cada uno de manera objetiva o subjetiva. Serán vividos objetivamente cuando la simbología de aquel contacto se produzca en lo concreto, en la vida real, a nuestro alrededor, o con las personas con quienes convivimos. Son objetivos cuando los vivimos desde afuera hacia adentro: algo pasa externamente que nos trae la energía de aquel contacto a la consciencia. Plutón hace cuadratura u oposición a Venus, por ejemplo, y experimentamos problemas financieros: deudas que nos son cobradas, somos robados, tenemos problemas con intereses bancarios. Pero ¿qué nos pide el transito? Que aprendamos a vivir financieramente con lo esencial, sin desperdicios, contando con la posibilidad de hoy tener y mañana no tener para nada. Por fuerza de acontecimientos externos, cambiamos nuestra conducta respeto aquel tema y empezamos a manejarnos de otra manera con lo que nos toca vivir.

Los tránsitos serán subjetivos cuando se sienta la energía del contacto o del planeta desde lo interno. Plutón aspecta Venus por trígono, por ejemplo, y empezamos a revisar la manera como queremos, amamos y qué valoramos en nuestra pareja. Se intensifica la relación con una determinada persona. Cuando uno lo vive adentro, cambia, se relee, relee una situación, y a partir de ahí se empieza a modificar lo que está afuera. A diferencia de cuando el transito es vivido objetivamente, en donde cambiamos porque la situación cambio y así se nos impuso, en un tránsito vivido subjetivamente, uno cambia y la situación cambia como resultado del cambio de uno.

Una de las cuestiones más difíciles de leer en consultas de revolución y tránsitos es determinar si aquel transito se va a dar en un nivel concreto o subjetivo, porque eso está especialmente conectado con el grado de conocimiento que el nativo de la carta tenga de sí mismo, con su nivel de auto-conciencia. Mi experiencia muestra que cuanto mayor el conocimiento que tenemos de nosotros mismos, más vivimos los tránsitos subjetivamente, y cuanto menos conocimiento tenemos de nuestra subjetividad, más vivimos a los tránsitos en lo objetivo, en lo concreto.

Lo interesante de los tránsitos es que, por más breves que sean, generalmente producen un cambio, aunque pequeño, en la persona por aquel periodo, que después sigue con el nativo de la carta. La persona no vuelve a un 100% de lo que era antes, después de vivir un determinado tránsito, en especial cuando se viven tránsitos de planetas sociales y transpersonales. ¿Y por qué? Porque ellos disparan eventos que no se extinguen al fin del periodo. Y, aunque se extingan, la persona conoció otra manera de ser, de actuar, de vivir, que es muy probable, siga en vigencia una vez que el tránsito se haya terminado.

Con eso estamos casi diciendo que en la naturaleza hay evolución pero no hay involución. No todo lo que uno cambia durante un tránsito les agrada a los demás, pero lo que cuenta es que conocemos la posibilidad de volvernos personas distintas, de cambiar, haciendo uso de los tránsitos.

¿Los tránsitos son buenos o son malos?
Esa es la pregunta que con más frecuencia se escucha en consultas. Y, para contestarla, hago referencia un libro de Eloy Dumón llamado “Astrología Predictiva” en donde él dice que los tránsitos, por sí mismos, no producen ni buenos ni malos acontecimientos; solo indican la manifestación de ciertas energías que coinciden con circunstancias o situaciones agradables o desagradables que tendremos que vivir en determinados momentos de nuestras vidas. Pero si el tránsito resultará para bien o para mal, depende de uno. Nuestras fortalezas íntimas pueden derrotar las influencias negativas y, por el contrario, nuestras debilidades pueden perjudicar un uso adecuado de las bondades de un tránsito positivo.

Y sigue comentando que, como seres humanos en desarrollo, no estamos realmente a merced de las fuerzas externas. Estamos permanentemente creando las condiciones o circunstancias que necesitamos o que merecemos.

Y la verdad es que aun ciertos tránsitos, que pueden relacionarse con accidentes, no siempre tienen necesariamente que manifestarse así. Una enfermedad o acontecimiento desgraciado, a menudo sugiere que la persona no ha encarado como debería algo en su vida y la única manera de poder hacer que uno lo encare es 'sacarlo afuera', a la realidad externa, simbólicamente, a través de un suceso doloroso. Del mismo modo, aquello que no podemos enfrentar de nosotros mismos lo vemos reflejado en la gente por la que sentimos antipatía o aversión, así como lo que no podemos encontrar en nosotros mismos, lo vemos reflejado en aquello a quienes amamos.


La visión de Dumón, que comparto, es que los tránsitos “difíciles” tienen que ver con un proceso purificador y no necesariamente destructivo, siempre y cuando se cambie de dirección, pero muchas veces tratamos de aferrarnos con tenacidad a nuestros hábitos negativos y, en este sentido, estos tránsitos "producen" conflictos relacionados con la expresión del planeta natal, obligándonos a desarrollar nuevos modos de expresión en sintonía con la energía del planeta en tránsito, según la casa en donde esté. Por ejemplo, un tránsito de Urano por el ascendente nos pide, entre otras cosas, un cambio radical de conducta que, si no se da voluntariamente, puede ser exigida por un evento externo, con la manifestación, por ejemplo, de una enfermedad en el cuerpo que exija que cambiemos nuestra conducta a causa de prevenir su avance. Pero la enfermedad en sí misma no está predeterminada, tampoco la manera como la percibiremos. Por otro lado, si nos anticipamos y producimos un cambio voluntariamente en nuestra conducta, y la enfermedad ocurre, es probable que no nos sea tan difícil vivirla como sería si tuviéramos que cambiar a causa de ella.

Los tránsitos “fáciles” (sextiles, trígonos y algunas conjunciones) suelen proporcionar un estado de confianza interna y seguridad, que muchas veces nos es perjudicial. Por no demandar esfuerzos ni generar tensiones, estos tránsitos pueden hacernos más "vagos" para lidiar con obstáculos y crisis, y no ponen a prueba nuestros puntos débiles. Es más: los pueden reforzar. Porque en estos tránsitos nos podemos resistir a la acción y a los cambios, muchas veces necesarios, los tránsitos “fáciles” pueden resultar más dañinos que los tránsitos “difíciles”. Uno se puede volver más pesado o cómodo, hasta ser sacudido por el próximo transito “difícil” de estos dos planetas en contacto.

Entendamos que todos los procesos de la vida, como la vida misma, tienen inicio, culminación y fin. Los tránsitos nada más indican qué etapa de estos procesos estamos viviendo, y cuál sería la mejor manera de sobrepasarlos.

Los planetas generacionales
Los planetas generacionales son llamados así porque reflejan la manera de pensar de toda una generación acerca de los temas que el planeta representa:
Urano -> libertad.
Neptuno -> espiritualidad.
Plutón -> transformación.
Por el tiempo que tardan en transitar cada signo (Urano -> 7 años, Neptuno -> 14 años, Plutón -> 20 años), ellos van a mostrar más la formación de características impersonales de una época que características personales. Por ejemplo:

Urano en Cáncer (1949-1955):
- TV
- Casas (cáncer) repletas de artefactos electrónicos (Urano)
- Adopción de una actitud de más libertad hacia el hogar y el matrimonio: la comida congelada, por ejemplo, la píldora anticonceptiva.

Urano en Libra (1968-1975):
- La moda (Libra) rompe las normas convencionales (Urano): la mujer empieza a usar pantalones.
- La mujer empieza a luchar por la igualdad (Urano) de derechos (Libra)

Urano en Escorpio (1975-1981):
En su paso anterior por ese signo, de 1890 a 1897, surge Freud y el Psicoanálisis revolucionando la manera que se veía la sexualidad en ese entonces, diciendo que hombres, mujeres y niños son seres fundamentalmente sexuales. En 1978, vimos el primer bebe de probeta, gestaciones afuera del útero materno.

Urano en Piscis (2000-2010):
- Cambia las relaciones con la espiritualidad
- Aumenta el interés por psicoterapias (Piscis -> casa 12)
- Interés por yoga, creatividad -> espiritualidad diferente, alternativa, personal, más libre.

Neptuno en Virgo (1929-1943) -> surge Hitler y su fanatismo (Neptuno) por restablecer la raza aria o la pureza racial (Virgo), desencadenando la Segunda Guerra Mundial.
- En 1929 tenemos el Apartheid en Sudáfrica, reconociendo la diferencia entre blancos y negros (Virgo) pero, a su vez, hablando de una supuesta igualdad (supuesta -> Neptuno).
- Se acepta por primera vez la psiquiatría (Neptuno, mental, casa 12) como parte de la vida diaria (Virgo). Surgen las enfermedades psicosomáticas (Casas 6 y 12, Neptuno y Virgo).

Neptuno en Acuario (1998-2012) –> en su paso anterior por Acuario (1834-1847) se descubrió la anestesia. Es la revolución en lo que concierne la curación y a la espiritualidad, las drogas, el inconsciente.

Neptuno en Piscis (2012-2026) -> en su paso anterior por Piscis, Neptuno hizo nacer el moderno espiritismo (1848), apareció la Virgen María en Francia (1858) y se espera que en ese próximo paso haya grandes progresos en las facultades espirituales, la curación por medios espirituales, y el nacimiento de grandes místicos, artistas y conductores espirituales.

Plutón: descubierto en 1930, estaba en el signo de cáncer -> época de mayor riqueza (Plutón) en producción agrícola (Cancer), surgimiento de varias dictaduras, de nuevas formas de gobierno (fascismo, comunismo, etc.), comienza la gran emancipación de la mujer, debilitando el poder de la institución “familia”.

Plutón en Libra (1972-1984) -> control (Plutón) de natalidad (vínculos familiares); reforma (Plutón) de las leyes del matrimonio (Libra), que deriva en la implementación de la ley del divorcio en argentina en 1987. En Brasil, el divorcio se implementa en 1977, con Plutón en Libra.

Plutón en Escorpio (1984-1995) – O todo o nada. Intensificación de conflictos mundial derivando en una resolución -> la caída del muro de Berlín en 1989.

La influencia de estos planetas a nivel personal se evidencia cuando aspectan un planeta personal, porque modifican la expresión de aquel planeta.

Los traspersonales y el inconsciente
Como estos planetas se encuentran en un lugar del Universo en donde la luz del Sol (consciente) no llega, cuando hablamos de planetas generacionales, estamos hablando de lo que nos es inconsciente y que aprendemos a ser como resultado del momento generacional en que nacemos. Representan aquellas formas de ser y de pensar que son inconscientes porque las tenemos incorporadas, adquiridas por ser parte del momento cultural en donde nacemos inmersos.

¿Cómo los vivimos en nuestra carta natal? A través de los planetas personales por ellos tocados, según el tipo de aspecto que hagan con ellos. Modificarán nuestras vivencias de aquella función.

Urano, el “planeta diferente”
Urano representa el rompimiento con la tradición y una liberación del mundo ordenado y estructurado, representado por Saturno.

Conocido como la octava superior de Mercurio, Urano gira alrededor de su propio eje en un ángulo de 90 grados, lo que nos da también una idea acerca de la naturaleza de la mente uraniana: el alejamiento de 90 grados de cualquier otra cosa.

Urano necesita libertad, que se expresará ya sea con la libertad en el alma (Nelson Mandela, que encarcelado por años, siempre dijo que nunca le podrían encarcelar el alma) o por medio de su estilo de vida, viviendo según sus propias reglas.

Pero ser “el diferente” también tiene su precio: cuando no nos podemos acomodar a lo establecido, podemos experimentar soledad y aislamiento, sentimiento de no pertenencia.

Tránsitos de Urano pueden llevar el nativo a experimentar mucha libertad y hasta exilio. Y una necesidad irresistible de crear o gestar.

En el extremo, su rebeldía puede derivar en un comportamiento violento en contra lo establecido que no se acepta.

Con Urano, todo acontece de manera explosiva.

En asuntos amorosos son magnéticos y atractivos. Sin embargo, son erráticos. Escuchamos a menudo que los casos de amor que se inician bajo la influencia de Urano pueden terminar tan abrupta e intensamente como empezaron. Es que Urano necesita nueve meses para completar un tránsito sobre un planeta o grado en particular. Así, lo que comienza en el inicio de su tránsito puede terminar junto con su conclusión.

Muchas personas sienten también, de golpe, la necesidad agobiante de crear un estilo de vida totalmente nuevo y de romper con una rutina o relación. El tema es que cuando el tránsito de Urano se concluye, la persona es bajada de aquellas alturas celestiales y tiene otra vez que ajustarse a la realidad terrena.

Los tránsitos uranianos nos traen un descanso de Saturno, dándonos la chance de obtener la libertad que necesitamos, de liberarnos de modos de comportamiento arraigados y desgastados. Tránsitos de Urano por el Sol, Luna o Ángulos puede hacer que uno se sienta más eufórico, creativo. Nos cuesta concentrarnos. Personas nacidas con Urano destacado en la carta son personas altamente estimuladas todo el tiempo.

La persona que tiene en la carta natal Luna/Urano entiende de individualidad, y la respeta. Pero hará, más que nada, que respeten la suya. Esas personas suelen ser vistas como independientes. No suelen ser buenos cuidadores del otro, no son de los que miman. Les dan espacio a los demás, y lo exigen para sí mismos. En los extremos, se le ve como una persona “sola”, no de amigos, pero sí de pareja. Parece que le cuesta compartir la intimidad, porque a menudo se sienten invadidas. Son individuos que funcionan mejor viviendo en casas separadas, no teniendo al otro a diario, a la mano, que teniéndolo cerca. Funcionan para relaciones a la distancia. Eso por la cuestión del espacio que Urano necesita para existir y respirar. Es fácil hacer que una persona Luna/Urano se sienta ahogada: basta con llenarla de atención y presencia, en especial hacerle muchas demandas.

En los tránsitos de Urano sobre la Luna experimentamos, de golpe, una sensación de “¡basta!”. Pero ¿basta de qué? De todo. Por tránsito sobre la Luna, Urano suele generar una abrupta ruptura, que los que están alrededor no entienden ni cómo ni el por qué. El tema es que la mayoría de las veces ni el propio nativo lo sabe. Él sabe apenas que se hartó. Y que de aquello no quiere saber nada más.

Un punto curioso cuando vivimos un tránsito de Urano es que generalmente no sentimos culpa por las actitudes que tomamos, por los “¡basta!” que decimos, aunque les suene ofensivo a quienes queremos. “Lo lamento”, es lo único que pensará o sentirá el dueño de la carta. Y seguirá con su vida.

Un tránsito de Urano nos hace sentir que todo cambió de lugar, y que ya no encontramos nada. Si Plutón entra en un living, lo vacía, tira todo por la ventana, Urano entra y cambia todo de lugar. A diferencia de Plutón, un tránsito de Urano no suele generar el dolor de la pérdida, porque con Urano no sentimos que perdemos: nos libertamos, simplemente no queremos más. La pérdida con Urano suena a ganancia de libertad, porque con Urano no hay apego. Con Plutón, sí.

Con Urano aprendemos que lo único que podemos esperar de la vida es que todo puede cambiar en cualquier momento – y, de hecho, ¡cambia!-. Como recomendación para los tránsitos de Urano, digo que es siempre mejor enfocar en la dirección opuesta a lo que se quiere, porque si uno mira hacia lo que quiere, sale otra cosa.

Los tránsitos de Urano transforman tan profundamente como Plutón, pero en lugar de ser un proceso largo, es un proceso más inmediatista, resultado de un largo proceso en el cual uno se viene hartando de una determinada situación. Pero que, por ahí, no lo demostraba o hablaba a los demás. Entonces, para quien está afuera, suena como impulsivo, intempestivo, inesperado. Y que siempre sucede cuando menos se espera.

Con Plutón falta cantidad: hay un par, pero este par que hay, es seguro. Con Urano hay abundancia, y mucha variedad, pero es difícil crear vínculos, lo que también puede hacer que uno se sienta solo, por incomprendido: nadie puede entender cómo se siente, como actúa, como se porta.

También es un momento de insight, de comprensión rápida e instantánea de las cosas, lo que facilita el trabajo en psicoterapia.

Justo por ser un tránsito que suele hacer sufrir menos al nativo, es un tránsito que facilita la ruptura de patrones inconscientes de conducta, aquello que aprendimos con nuestras madres –la Luna–. Ganamos autonomía respeto a nuestro pasado y también a aquello que nos formaba. Nos sentimos más prontamente autorizados a ser “otra cosa” distinta a aquella que siempre aprendimos como correctas, o que nunca pudimos dejar de ser. Nos liberamos de la tradición familiar y deseamos ser nosotros mismos, por más distinto que eso pueda resultar a los demás y a nuestros orígenes. Pero también nos amigamos con nuestro pasado. Porque con Urano entendemos y aceptamos lo diferente, y ahí dejamos de pelearnos. No nos sometemos, pero tampoco queremos someter al otro. "Yo soy yo y vos sos vos".

Neptuno y la disolución de nuestros condicionadores inconscientes
Neptuno es conocido como la octava superior de Venus. Venus está exaltada en el signo de regencia de Neptuno, Piscis, lo que sugiere que la manifestación más elevada de Neptuno es el amor y la compasión universal, que abarca todo.

El neptuniano típico vive en otro mundo. Su visión se vuelve hacia la realidad interior, lo que puede crear castillos de fantasía para las multitudes o pueden llevar el nativo a un submundo oscuro de escapismo y abuso de sustancias toxicas. El éxtasis es, al mismo tiempo, el don y la falla fatal del individuo neptuniano.

Se observa en cartas de personas con aspectos Luna-Neptuno una relación, como mínimo, interesante con la madre: o ella es la pobrecita donadora que todo hace por el mundo y por los demás, sin jamás pensar en sí misma, o es Hitler, la maldad en persona. Extremos. Pero ¿Por qué eso? Porque con Neptuno está la dificultad en ver las cosas como realmente lo son. La pregunta que uno hace a un individuo con Luna-Neptuno en la carta natal es: "¿quién es esa madre?"

Cuando Neptuno aspecta planetas personas en la carta natal vivimos la manifestación de aquel planeta entre extremos. Con Venus, por ejemplo, o vivimos una relación amorosa basada en los más altos valores neptunianos, o construimos relaciones sobre la base del dúo salvador-victima. O idealizamos al otro y no les vemos ninguna falla, o nos enamoramos de aquel que más fallas tiene, porque él necesita ayuda, necesita ser “salvado”, y el nativo es quien lo va a salvar. Somos las víctimas o los victimarios.

A los neptunianos lo que más les cuesta es abrir los ojos y encarar la realidad. Viven en un estado constante de “negación”, miran hacia el otro lado, lejos de la realidad, porque no soportan encarar su simpleza y la falta de magia de lo que se compone (Piscis por oposición a Virgo). Y eso sigue en curso hasta que decidimos finalmente abrir los ojos y osamos mirarnos en el espejo como verdaderamente somos, no a través de los ojos de las fantasías que creamos alrededor de uno mismo por tanto tiempo. Por supuesto, este proceso demanda mucho coraje y fuerza, y la mayoría de las personas prefiere el camino de la resistencia. En donde tenemos Neptuno en la carta es en donde estaremos más sujetos a la negación y al auto-engaño.

Así, ¿qué pasa con los individuos que está viviendo un tránsito de Neptuno? Lo mismo que ocurre con las personas que nacieron con Neptuno destacado en la carta: disolución del ego personal, dificultad en imponer límites, falta de sentido de definición o propósito en la vida (también internamente), duda y confusión acerca de las verdaderas creencias personales, falta de racionalidad y linealidad, entre otras cosas. Pero las personas que nacieron con esa posición de Neptuno dedican todas sus vidas a comprender sus propiedades y hacer los ajustes necesarios, mientras que las personas que lo experimentan en un tránsito significativo son apenas forzadas a vivir bajo su hechizo por uno o dos años.

Muchas personas sienten que finalmente pueden ver hacia donde están yendo en un tránsito de Neptuno. Por cierto, hay algo de verdad en eso. Pero acordémonos que bajo el agua no podemos ver claramente. Neptuno es el planeta de la ilusión. Así, ¿Cómo saber cuánto de verdad hay en lo que vemos?

Bajo un tránsito de Neptuno tendemos a desarrollar la confianza y la esperanza en la fe de un poder más elevado, lo que puede ser peligroso cuando uno no puede ver las cosas claramente y no tiene consciencia de ello.

Lo que funciona en un tránsito de Neptuno para la psicoterapia es que en el océano, metáfora para el inconsciente colectivo, los procesos lógicos y racionales dejan de existir. Todo empieza a disolverse, nada más tiene sentido. El ego se tiene que disolver o ponerse al costado. Pero la disolución representada por Neptuno es importante en ciertas fases de la vida. Con Neptuno las emociones e instintos tienen permiso para existir en la superficie. Tanto como Plutón, Neptuno puede desencadenar el tipo de explosión emocional que genera un sentimiento de miedo, trepidación o descontrol porque durante su tránsito, no hay formas de saber qué está siendo destruido ni por qué.

Por otro lado, y justo por su facultad de disolución, Neptuno puede ablandar estructuras y condicionamientos muy rígidos. Al generar ese sentimiento de confusión, de pérdida de suelo bajo nuestros pies, Neptuno nos ayuda a entrar en contacto con lo más profundo de nosotros, lo que facilita el acceso a nuestro propio inconsciente.

Neptuno sobre la Luna nos hace más soñadores y creyentes, pero también nos hace más maleables. Y necesitamos estar maleables para poder cambiar. Personas que necesitan conducir todo en su vida, incluyendo el trabajo psicoterapéutico, pueden encontrarse con una facilidad mayor para dejar llevarse por el analista. Por lo general, caminamos por la vida con una misma conducta respeto de las cosas, obteniendo siempre los mismos resultados. Neptuno, como que por infiltración, va disolviendo eso. Con él, nos abrimos para cosas que todavía no habíamos pensado, opciones que antes no nos plantearíamos, abrimos camino para que sean probadas posibilidades antes no pensadas.

Lo importante con Neptuno es mantener una ayuda profesional externa. Eso porque es fácil dejarnos perder por los caminos de Neptuno. Él es un gran creador de ilusiones. Pero si nos dejamos ilusionar, él nos lleva igualmente hacia la desilusión. Al final, el tránsito un día se termina, y nosotros nos quedamos con la cruda realidad delante de nuestros ojos. Durante el tránsito, nuestra visión queda nublada acerca de las cosas, de las personas y de las situaciones. Perdemos el marco de lo real, lo que puede ser bueno, siempre y cuando aquel real ya no nos sirva. Pero si nos prestamos a ser conducidos por charlatanes espirituales prometiéndonos la salvación o por médicos ineptos que nos prometen la cura rápida de nuestros males con el uso de drogas milagrosas, podemos perder más que solamente tiempo en el proceso.

Neptunianos que entran en nuestras vidas cuando estamos bajo la influencia de este planeta son seductores. ¿Cómo no dejarnos engañar? Tengamos siempre al lado un tercero imparcial y de confianza en nuestras vidas para preguntarle siempre "¿estás viendo lo mismo que veo yo?" Y confiemos en su respuesta más que en nuestra percepción, que puede estar nublada por la magia de Neptuno.

El Sol no brilla en Plutón
Plutón es un planeta muy chico. Ubicado en los confines del sistema solar, no recibe la luz del sol.

Regente actual de Escorpio, se le dice “la octava superior de Marte”. Si bien ambos gobiernan los instintos y la sobrevivencia, la energía de Marte es una energía consciente, frontal, mientras que la energía de Plutón es inconsciente, liberada de tiempos en tiempos y de manera torpe, inhábil, cuando la persona es menos capaz de controlarlo.

El descubrimiento de Plutón coincidió con la época en que la Psicología Freudiana estaba en su auge. En su polémica teoría (para la época), Freud abordaba cuestiones como la sexualidad y el inconsciente. Hablaba que el hombre no es dueño ni siquiera de su propia morada. Decía que estamos gobernados por fuerzas desconocidas en nuestro aparato psíquico. En una época en que apenas dos fuerzas podían gobernar el universo –dios o el propio hombre– su teoría resulto “incómoda” para la burguesía y la comunidad científica.

Adecuadamente, Plutón recibió el dominio del inconsciente personal y de la psicoterapia en general. Como el inconsciente descrito por Freud, Plutón es esta “amenaza” interna, esta parte nuestra que al sernos desconocida, nos puede manejar sutilmente. Pero está relacionado a la psicoterapia y al psicoanálisis porque con Plutón también hablamos de cura. Es nuestro máximo poder, que podemos usar contra o a favor de uno mismo.

Cuando Plutón hace contacto con la Luna por tránsito, lo que generalmente emerge son años y años de sentimientos reprimidos, incluyendo mucho enojo y violencia. Es como si fuera un proceso de limpieza: es necesario que aquello que guarda Plutón emerja para que se lo pueda decantar, desechando lo que no sirve, rescatando (y curando) lo que sirve.

Al hacer aspecto inarmónico a la Luna natal, Plutón habla de experiencias de infancia que típicamente incluyen represión y dominación. Y a muchos plutonianos esas vivencias determinan sus vidas: algunos siguen por la vida lamentándose por las humillaciones sufridas, a la sombra de las experiencias del pasado o de la madre dominadora. Otros, buscan venganza sobre los que lo maltrataron o empiezan a maltratar a los demás.

Mucha gente tiembla al pensar que un tránsito de Plutón puede representar la muerte cerca. Pero Plutón no trata apenas (y ni siquiera principalmente) de muerte física. Normalmente lo que si hay son muertes psicológicas y pérdidas durante un tránsito de Plutón.

Una jornada plutoniana tiende a empezar con una sensación terrible de pérdida. A veces, podemos pensar que algo de valor fue alejado de nosotros: puede ser la muerte física de algún ser querido, la muerte de una relación, de un trabajo, la venta de una propiedad estimada o una mudanza a un lugar extraño. Las posibilidades son infinitas. Pero, de una manera o de otra, somos “obligados” a desistir de algo sin lo cual pensábamos no seriamos capaces de vivir. Estamos sin ningún apoyo y nuestra seguridad desapareció.

Pero eso es apenas el inicio. Cualquier que sea la experiencia inicial de perdida, ella nos envía a un descenso en espiral hacia las profundidades del inconsciente, en donde tenemos que encarar nuestros propios demonios personales. Mientras bajamos, parecemos perder cada vez más las cosas que nos hacen sentir a salvos y seguros. Somos despedidos de nuestras opiniones y actitudes cuidadosamente guardadas a lo largo de la vida. Todo lo que teníamos por cierto parece insignificante. No tenemos más ninguna sensación de estructura moral, emocional o espiritual. En el centro de una experiencia plutoniana encaramos nuestros peores miedos. No somos nada más que emoción cruda. Alcanzamos el fondo del pozo.

Y es acá en donde surge el otro lado de Plutón. Una voz todavía débil, como un mensajero de los dioses adentro de uno, empieza a susurrar palabras de consuelo, de esperanza. Algo cambia en nuestra alma, algo que, en un principio, somos incapaces de definir. Nos empezamos a levantar. Renacemos.

Como Plutón se encuentra en lo que está por debajo, este planeta está asociado también a los minerales, lo que en la antigüedad era la riqueza terrena. Así, la riqueza material y física puede resultar de un Plutón destacado en la carta, o de un tránsito de Plutón. Pero es la riqueza que reside en los subterráneos de nuestro inconsciente, que es la más importante. Mientras más nos familiarizamos con lo que ocurre en este mundo, más ricos nos tornamos como personas. A Plutón lo tenemos que enfrentar en su morada: el inconsciente personal.

En los hombres, un Plutón fuerte forma típicamente un hombre intenso y meditativo, a menudo introvertido. Este tipo, probablemente, se concentrará en las cosas que son símbolo de poder en nuestra cultura –sexo, dinero, y el propio poder-. Pero a pesar de su aparente “mundanismo”, su intensa capacidad de manifestarse en términos de los símbolos de poder de una cultura es una necesidad basada en ese mundo de complejos e inseguridad que asociamos a Plutón.

Los tránsitos de Plutón son largos y lentos. Representan periodos significativos de crecimiento del alma y de experiencias transformadoras en la vida de una persona que resultan, primeramente, en un proceso simbólico de muerte, sensación de pérdida, lamentación, dolor, separación o tristeza de algún tipo. Cuando salimos con éxito del proceso, progresamos personal e espiritualmente. Renacemos.

Como tanto la Luna como Plutón hablan de lo que nos es inconsciente, el proceso terapéutico bajo un tránsito de Plutón presupone catarsis emocional. No se ve nada superficialmente. Lo que está escondido emerge. Nos afrontamos con cosas nuestras que nunca esperábamos poseer. Nos acordamos de vivencias que habíamos “olvidado”. Es un proceso intenso, que requiere un buceo en la propia alma. A Plutón no nos entregamos a medias: tiene que ser por entero. Nada menos satisfará a Plutón.

Todo proceso terapéutico presupone una bajada de las propias defensas para permitir la emersión del inconsciente. Con Plutón, lo indicado es promover una “auto-invasión”, una auto-investigación. Iniciar el proceso antes que esperar que él se inicie solo. Hacer arrancar en un principio, para después dejarse conducir por el proceso. El camino es hacia el auto-conocimiento. Pero la trayectoria no necesariamente es fácil.

El proceso de muerte de Luna/Plutón tiene relación con esta catarsis. De hecho, morimos algunas veces en un tránsito plutoniano, así como mucha gente se nos muere simbólicamente, aunque sigan a la vuelta de la esquina. Porque son mascaras que se caen, descubrimos cosas que no esperábamos, conocemos secretos de nuestros más íntimos que terminan por imposibilitar la relación. “¿Cómo puedo haber estado tanto tiempo a tu lado y nunca haberme dado cuenta?”
Nada impide que ocurran muertes reales en un tránsito plutoniano. Pero creo que tales muertes tienen más relación con nuestra propia capacidad de vivir el transito en un plano subjetivo. Si perdemos internamente, ¿qué necesidad tendrá el tránsito de manifestarse en lo concreto? Y si se llegara a manifestarse, ya nos lo tomaremos de otra manera, con otra percepción da vida y de los sucesos.

Lo peor que una persona viviendo un tránsito de Plutón puede hacer es tratar de mantener el control. Control es algo a lo cual se renuncia en un tránsito de Plutón. Mejor aún: renunciamos a todo en un tránsito de Plutón. Como el tránsito de Plutón es un tránsito hacia el poder último y supremo que podemos tener en el mundo (sobre nosotros mismos), tenemos que soportar perder todo lo que nos es más precioso. La pregunta que nos hace Plutón es ¿y qué pasaría si tuvieras que vivir a partir de hoy sin eso en tu vida? Cuanto más retenemos con Plutón, más nos quita él. ¿Cómo no perder? Renunciando. Viviendo la vida como si en cualquier momento todo, absolutamente todo lo cercano, en lo que nos apoyamos, pudiera dejar de estar. No hace falta echar ni cosas ni personas, pero hay que vivir teniendo presente todo el tiempo que nada está dado por sentado. Hay que sospechar de nuestras certezas incuestionables: nada es seguro, nada es incuestionable.

Pero ¿a qué va todo eso? ¿Solo al auto-conocimiento? No. Con Plutón, se pierde para ganar. Plutón solo nos hace perder aquello que nos hace daño. Nos libera de los antiguos condicionamientos lunares, primero tirándonos en el vacío. Y ¡qué bueno!, porque es necesario hacerse un espacio para llenarse con cosas mejores. No podemos ganar si no sabemos renunciar a lo que nos hace daño. Él promueve este vacío, y una vez que nos hizo encontrar con nosotros mismos, con lo más puro y crudo de nuestras almas, nos devuelve todo. Nos devuelve en doble. Nos devuelve de otra manera. Puede ser lo mismo, pero es tan distinto que parece otro. Es de otra manera, con otras bases, curado. Porque Plutón también habla de rescate.

Todo el proceso tiene como fin último nuestra cura emocional, de manera que podamos relacionarnos de manera más sana con el mundo y con nosotros mismos.

Conclusión
La mayor parte del tiempo estamos dirigidos por esta red de sentimientos inconscientes representados por la Luna. Algunos autores definen la Luna como “pozo infinito de patrones de sentimientos que, en la mayor parte del tiempo, dirigen inconscientemente nuestras acciones en el presente”. Otros la relacionan correctamente con la primera parte de nuestras vidas y dicen que viajamos metafóricamente hacia el simbolismo de nuestros signos solares conforme envejecemos. Esta es otra manera de decir que el ser humano tiende a madurar y a liberarse de las relaciones puramente instintivas conforme gana auto-conocimiento, conectándose más directamente con su propósito consciente y aproximándose a las características representadas por el Sol en su rueda astrológica.

Si astrológicamente la Luna simboliza el inconsciente personal y si el Psicoanálisis dice que en el inconsciente están los principales determinantes de nuestra personalidad, el único camino posible para trabajar un verdadero cambio personal y de vida es trabajando estos aspectos difíciles que traen nuestras lunas natales.

Siempre que nos encontramos con tránsitos astrológicos largos, la primera preocupación es "¿qué impacto tendrá esto en mi vida?" La respuesta es simple: tendrá tanto impacto como uno necesite para mejorar el nivel en que vive en su vida la simbología del planeta por tránsito y su propia Luna.

Buscamos en los planetas confirmaciones de eventos concretos en la vida real, como si tales eventos se nos fueran a dar como un regalo de los dioses. Nos olvidamos que todo y cualquier “regalo” que nos hagan será desperdiciado con el tiempo si no estamos “listos” para recibirlo y disfrutarlo. En búsqueda de respuestas objetivas y con miedo de vivir tránsitos buenos o malos, desperdiciamos el verdadero potencial de los planetas para ayudarnos a cambiar aquello de nosotros que nos aleja de conquistar nuestros deseos y sueños. Porque la vida se camina con los propios pies, y no en el cielo, con el paso de los planetas.

Mirar a la Luna de cada uno de nosotros, de eso que nos domina y determina la mayor parte de lo que somos aunque no queramos, es bastante complejo. Intervenir en ella es lo más proficuo, pero también lo más difícil. Pero cuanto más la conocemos, más capaces nos tornamos de “ser” y “vivir” a nuestro propio Sol, y más aptos nos tornamos en construir nuestro destino personal.

No existe mayor poder que el saber quiénes somos, por qué somos y cómo queremos ser; de conducir nuestras propias vida en coherencia con nuestra esencia, de caminar con los ojos abiertos, observando cada paso del camino. Es tornando consciente el inconsciente, conociendo la “materia” de que está hecha nuestra “alma” y “esencia” que adquirimos poder.

Y si hay algo que nos regalan los dioses del Olimpo, es la posibilidad de cambiar que nos traen esos tránsitos tan transformadores de los planetas generacionales. Ellos son herramientas para desvelar este poder que nos conduce, que podemos usar para aprender a manejarlo en nuestro beneficio.

Más informaciones: www.gente-de-astrologia-com.ar

quarta-feira, 8 de setembro de 2010

¡Demosle la bienvenida a Venus en Escorpio!

Y después de casi un més paseando por el cielo de la mano con Marte en Libra, Venus se apura y entra en Escorpio!

Venus en Escorpio es todo un tema que merece una nota. ¿Por qué? Porque Venus en Escorpio es intensa. Venus en Piscis ama incondicionalmente, porque ama a todos, se entrega, se mezcla, percibe lo que esperamos del amor y nos entrega lo que deseamos, casi como que adivinando, leyendo nuestros pensamientos, haciendo carne aquello que queremos. Venus en Escorpio también ama incondicionalmente, pero su entrega está condicionada: necesita conocernos a fondo, saber todo de uno. Venus en Piscis ama el amor en si mismo; Venus en Escorpio ama a lo mejor y a lo peor de uno, pero sabe exactamente qué ama. Venus en Escorpio no se siente cómoda en una relación hasta que conozca todo del ser amado, porque ella sabe que más allá del amor y de sus cualidades, existe una faz negra, que todos poseemos, y esta es la faz que ella quiere conocer. Una vez que elija a su amor, Venus en Escorpio espera. Y mientras más conoce a uno, mientras más ve sus debilidades, más ella es capaz de entregarse y de amar.

Venus en Piscis cre en un amor superior, elevado; Venus en Escorpio cre en el amor en la carne. Venus en Piscis perdona; Venus en Escorpio también, siempre y cuando haya algo para ella en ese amor que le haga seguir. Por oposición a Tauro, a Venus en Escorpio no importan los bienes materiales. Hay un interés en su amor, que tiene que ver con la posesión de aquello que es lo más intimo de uno. Se interesa por la esencia y por el alma del ser amado.

Venus en Piscis se entrega sin pedir nada a cambio; Venus en Escorpio también se entrega total e intensamente, pero exige que vos te entregues antes. Venus en Piscis ama más allá de que pueda salir lastimada; Venus en Escorpio tolera frustraciones, pero no tolera la perdida, dificilmente perdona una traición y se cuida para que no la lastimen.

Venus en Escorpio conoce el dolor del amor. Ya fue rechazada, ya ofrecio su amor a quien no supo valorar, ya le lastimaron y le dejaron cicatrices en el alma. Por eso la necesidad de conocer lo más negro y profundo de uno, porque hay una inseguridad y un miedo constante en su naturaleza que le hacen demandar seguridad. Ella necesita tener el control. ¿Y cómo tenerlo a menos que se sepa absolutamente todo de la otra persona, sin dejar lugar a sorpresas?

Venus en Piscis es la Venus del amor universal; Venus en Escorpio es la Venus del "hasta que la muerte nos separe". Y solo la muerte puede intervenir, porque una vez que ama, Venus en Escorpio lucha por ese amor con obstinación y paciencia. Venus en Escorpio no desiste y no renuncia, a menos que alguna de sus reglas no sea cumplida.

Venus en Piscis es intuitiva: nos siente, nos percibe. Venus en Escorpio también, pero de una manera tan visceral que no siempre puede poner en palabras lo que intuye. Aún así, actúa en consecuencia, sigue su intuición. Muchas veces, a Venus en Piscis le puede escapar detalles que Venus en Escorpio no se pierde. A Venus en Escorpio no se le escapa nunca el más allá. Ella ve una mirada, un gesto, una sonrisa. Ella lo ve a todo.

Venus en Piscis no necesariamente necesita la presencia fisica y constante de su amor para seguir amando; Venus en Escorpio sí, porque necesita tocarlo, sentirlo y tenerlo al alcance de sus ojos y de sus manos.

Venus en Piscis puede amar muchas veces en la vida; Venus en Escorpio ama pocas, y aquellas pocas veces que ama puede durar toda una vida.

En Libra, Venus prima por la armonía y la tranquilidad, por la belleza de las relaciones. En Escorpio, Venus da un paso adelante, va más allá. A ella no le importa ni la armonía ni la tranquilidad, porque ella sabe que ese es solo el primer momento de una relación. Y a ella le interesa conocer el segundo, el tercero y el cuarto momento de una relación amorosa.

Puede parecer demasiado dominador y sofocante, pero conquistar el amor de una Venus en Escorpio es conquistar un amor para toda la vida. Su amor no se cansa, no desiste, y está dispuesto a luchar por uno mientras uno quiera estar a su lado. Su amor acepta fallas, sobrevive a las dificultades, tiene raza y coraje. Es incondicional en toda la extensión de la palabra. Y espera exactamente lo mismo de aquél a quien ama.

¡Demosle la bienvenida a Venus en Escorpio!

Seja bem-vinda, Venus em Escorpião!

E depois de quase um mes passeando pelo céu de mãos dadas com Marte em Libra, Venus deixa ele pra trás e entra em Escorpião!

Venus em Escorpião é todo um assunto que merece nota. Por que? Porque Venus em Escorpião é intensa. Venus em Peixes ama incondicionalmente, porque ama a todos, se entrega, se mistura, percebe o que esperamos do amor e nos entrega aquilo que desejamos, quase como se adivinhasse, como se lesse nossos pensamentos, mostra no corpo aquilo que queremos. Venus em Escorpião também ama incondicionalmente, mas sua entrega está condicionada: necessita conhecer a fundo o alvo do seu amor, saber tudo dele.

Venus em Peixes ama o amor pelo amor; Venus em Escorpião ama o melhor e o pior da gente, e sabe o que ama. Venus em Escorpião não se sente cômoda numa relação até conhecer tudo do ser amado, porque ela sabe que além do amor e das qualidades de cada um, existe um lado negro, que todos temos, e é este lado que ela quer conhecer. Uma vez que escolha o objeto de seu amor, Venus em Escorpião espera. E quanto mais conhece, quanto mais descobre as fraquezas de quem ama, mais ela é capaz de amar e de se entregar.

Venus em Peixes acredita num amor superior, elevado, universal; Venus em Escorpião acredita no amor na carne. Venus em Peixes perdoa; Venus em Escorpião também, sempre e quando haja algo para ela nesse amor que a faça perdoar. Por oposição a Touro, Venus em Escorpião não se importa com os bens materiais. Existe um interesse em seu amor, que se relaciona com a posse e o conhecimento do que é mais íntimo e profundo na pessoa que ama. Ela se interessa pela essência e pela alma do ser amado.

Venus em Peixes se entrega sem pedir nada em troca; Venus em Escorpião também se entrega total e intensamente, mas pede que você se entregue antes. Venus em Peixes ama, apesar da possibilidade de sair machucada; Venus em Escorpião tolera frustrações, mas não tolera a perda, dificilmente perdoa uma traição e se cuida para que não a machuquem. Porque assim como a Venus em Peixes, Venus em Escorpião é sensível, mas lambe suas feridas sozinha e reclusa, sem platéia.

Venus em Peixes é puro amor. Venus em Escorpião é amor e conflito. O amor de Venus em Peixes é transparente e transborda aos olhos de todos. O amor de Venus em Escorpião é profundo e só é mostrado quando ela quer que seja visto. Sua frieza aparente esconde um intenso e profundo mundo em ebulição.

Venus em Escorpião já foi machucada, e essa ferida deixou cicatrizes profundas. Ela sabe o que é perder, conhece a rejeição e sabe o que é sofrer. Já ofereceu o seu amor sem ser correspondida. Por isso, seu afeto sincero é um tesouro que ela oferece a poucos. Sua necessidade de conhecer o lado mais negro e profundo de quem ama provem de uma insegurança e um medo naturais de que outra vez a machuquem. Por isso, ela precisa que você dê o primeiro passo, que você lhe ofereça essa confiança de que ele pode se entregar e se mostrar. Ela precisa ter esse controle. E como ter o controle sem saber absolutamente tudo da outra pessoa, não deixando lugar a surpresas?

Enquanto Venus em Peixes é a Venus do amor universal, Venus em Escorpião é a Venus do amor pessoal, da fusão no amor. É a Venus do "até que a morte nos separe". E só mesmo a morte pode intervir no amor de uma Venus em Escorpião, porque uma vez que ela ama, ela lutará por esse amor com obstinação e paciência. Venus em Escorpião não desiste e não renuncia, a menos que alguma de suas regras seja desrespeitada.

Venus em Peixes é intuitiva: sente a gente, nos percebe. Venus em Escorpião também, mas de uma maneira tão visceral que nem sempre consegue perceber ou colocar em palavras aquilo que intui. É um equívoco crer na aparente frieza que demonstra algumas vezes. Ou pensar que ela é independente e desinteressada. Ela vê tudo o tempo todo, está sempre atenta. E atua segundo sua percepção. Muitas vezes, Venus em Peixes pode não perceber detalhes que à Venus em Escorpião não escapa. Nada foge à sua observação, inclusive o que não está dito, um olhar, ou um gesto.

Venus em Peixes não necessariamente necessita da presença fisica e constante do seu amor para continuar amando; Venus em Escorpião sim! Ela necessita de uma retroalimentação constante, necessita ser tocada e tocar, sentir, ter ao alcance dos olhos e das mãos.

Venus em Peixes pode amar muitas vezes na vida; Venus em Escorpião ama poucas vezes, e aquelas poucas vezes que ama, pode durar toda uma vida.

Em Libra, Venus prima pela harmonia e pela tranquilidade, pela beleza das relações. Em Escorpião, Venus dá um passo mais, vai além. A ela não importa nem a harmonia nem a tranquilidade. Ela só quer saber que tão confiavel e resistente é o seu amor por ela. Ela sabe que a beleza e a harmonia são partes de um primeiro momento de uma relação. E ela quer conhecer o segundo, o terceiro e o quarto momento da relação com quem ama.

Venus em Peixes ama pelos motivos mais sublimes; Venus em Escorpião ama pelos seus próprios motivos, adequados ou não, e é fiel a eles.

Pode parecer muito dominador e sufocante, mas conquistar o amor de uma Venus em Escorpião é conquistar um amor pra toda vida. Seu amor não se cansa, não desiste, e está disposto a lutar pela gente enquanto queiramos estar ao seu lado. Seu amor aceita falhas, sobrevive às dificuldades, tem raça e coragem. É incondicional em toda a extensão da palavra. E espera exatamente o mesmo da gente.

E que seja bem-vinda Venus em Escorpião!

domingo, 5 de setembro de 2010

Jupiter en Aries

Júpiter está a punto de cambiar de signo. Ahora está retrogrado en el signo de Piscis y allí estará hasta enero de 2011, cuando ingresa definitivamente en Aries. Aunque no esté domiciliado por signo, como en Piscis, Júpiter en Aries está un signo cuyo elemento - fuego – le es familiar, en lo cual funciona bien (Júpiter es el regente de Sagitario, signo de fuego). Y en dónde tengamos Aries en nuestra carta, tendremos el paso de Júpiter por seis meses - Júpiter estará en Aries hasta junio de 2011. Quería que pensáramos juntos de qué manera lo podemos disfrutar mejor.

En donde Júpiter toca nuestro mapa experimentamos la necesidad de crecer, de expandirnos. ¡Queremos más! Lo “de siempre" ya no alcanza. Vemos que hay vida más allá de nuestro entorno inmediato, y queremos ver qué esta vida nos puede ofrecer, qué es lo que nos falta. Estamos más aventureros, estamos más corajudos para probar cosas que aún no hemos experimentado. Estamos más valientes: los riesgos no nos asustan tanto. Y también estamos más generosos. Como respuesta a nuestra generosidad, siempre encontramos alguien que nos ve, que nos ayuda, que nos devuelve la generosidad que ofrecemos a los demás. En esa área, nos sentimos "bienaventurados". Creemos que tenemos "buena suerte". Parece que las cosas buenas nos llegan a nosotros con más facilidad.

En su paso por Aries, Júpiter acentuará la impulsividad natural de los Arianos, y podrá tener un efecto similar, pero tendiendo a los extremos, en los Librianos (que serán tocados por oposición, lo que quizás los hará más que impacientes, hasta un poco temerarios). Y aquí cabe una advertencia: si bien Júpiter ser el "protector", cuidémonos de que no nos lleguen "facturas" por nuestras acciones impulsivas después de que él se haya ido a Tauro. Acordémonos que Saturno está en Libra, pidiendo la conciencia y responsabilidad, y ahí seguirá después que Júpiter haya cambiado de signo y de casa en nuestra carta. Por lo tanto, Saturno será el encargado de presentarnos cualquier cuenta de posibles irresponsabilidades jupiterianas.

Júpiter en Aries refuerza nuestro deseo por lo nuevo (Aries habla de comienzo). Quizás queramos iniciar nuestro propio negocio, o sintamos que ya es hora de ganarnos un cargo de liderazgo en un departamento, sector o empresa. ¡Nos creemos merecedores y queremos recibir los honores por nuestros méritos! Al pasar por la casa 10, por ejemplo, Júpiter quiere ser visto, quiere ser reconocido por su trabajo, por lo que hizo hasta allí. Y este reconocimiento generalmente llega en un tránsito de Júpiter.

El problema, cuando se trata de nuevos proyectos con Júpiter, es que no siempre podemos evaluar con clareza si estamos listos y capacitados profesionalmente para asumir los desafíos que deseamos. Podemos ponernos más ambiciosos de lo que nuestras capacidades nos permiten. Ahí es donde Saturno, tratando de poner la prueba de nuestras habilidades y posibilidades, nos presenta a la realidad. Con Saturno, la suerte no entra en juego. Solo la capacidad importa. Es la recompensa justa por lo que merecemos. Así, un buen enfoque antes de arrojarnos a pedir un mejor puesto en el trabajo, un aumento de sueldo o renunciar para comenzar un nuevo negocio es confiar en la evaluación de nuestros jefes y líderes, de terceros más grandes y experimentados acerca de nuestras capacidades. En otras palabras, aprovechemos el optimismo de Júpiter, pero sospechemos de nuestra propia evaluación acerca de aquello que podemos manejar. Con Júpiter, más vale basarnos en la evaluación de otros que referirnos únicamente a nuestra propia auto-evaluación. La confianza en la mirada externa puede disminuir el riesgo de que nos quedemos con un "prejuicio" a ser saldado una vez que Júpiter se vaya al signo de Tauro.

Otra posibilidad con Júpiter en Aries es querer ampliar nuestro conocimiento superior, lo que sabemos, nuestro nivel educativo, o aumentar nuestro conocimiento espiritual. También puede surgir un deseo de viajar: puede que nos queramos tomar un año sabático o hacer un viaje de mochilero por Europa. ¿Viste esa gente que lo deja todo y decide pasar un período viajando? ¡Es la cara de Júpiter! Con Júpiter, queremos ser un viajero en busca de aventuras. La pregunta es ¿qué haremos al regresar? Porque el viaje terminará en algún momento y la realidad (Saturno) estará aquí esperando por nosotros.

En lo que se refiere a relaciones, cuando Júpiter pasa por nuestra casa séptima podemos sentir que la relación que tenemos es "poco", no nos da lo que queremos, lo que nos merecemos. Queremos a alguien que sea culto, viajado, inteligente, chistoso, gracioso, hermoso... ¡Queremos lo mejor! Y si bien es cierto que hay personas que empiezan una nueva relación con Júpiter por séptima, de nuevo tocaré en la tecla de que el tránsito tendrá una duración de seis meses, y hay que evaluar si esta relación no será tan corta cuanto el tránsito. Con Saturno en Libra, el compromiso tiene que contar más que los buenos momentos que pasamos con alguien. La historia construida hasta allí, el compromiso de la relación con el otro tiene que valer más. Así, una buena manera de vivir a un Júpiter en séptima es estimular al otro de nuestras vidas a hacer cosas que expandan la mente, que promuevan crecimiento: una universidad, postgrado, o simplemente planear un gran viaje juntos. Que Júpiter en séptima sirva para traer color a la relación que ya tenemos (Saturno) y no para promover un intercambio de lo cierto por lo incierto, de lo cual nos podemos arrepentir más adelante.

Para los proyectos y todas las cosas que queremos iniciar o ampliar en nuestras vidas, una buena aproximación a Júpiter en Aries es empezar a prepararse ahora para lo que deseamos lograr en enero de 2011, cuando Júpiter ingrese en este signo. Asentando las bases anticipadamente, trabajando "a moda Saturno”, las posibilidades de éxito son mayores, sea en el área que sea. Con Júpiter en Aries, es más prudente esperar por resultados positivos, por aplausos, como resultado de un trabajo de "hormiga" que venimos haciendo desde hace rato, antes de lanzarse simplemente al éxito, cuando él entre en Aries. No porque el éxito no vendrá, sino porque probablemente será pasajero y fugaz.

¿Qué más se puede hacer con Júpiter? Absolutamente todo que se quiera, desde iniciar una nueva carrera, invertir en un postgrado, empezar a estudiar una nueva doctrina espiritual, mudarse de casa, cambiar de trabajo e incluso cambiar de país. Con Júpiter en Aries se puede - y se debe - dar lugar a nuestro deseo de lo nuevo, actuando en consecuencia, siempre y cuando tengamos la base, la preparación previa, el compromiso y la responsabilidad con aquel camino. Es decir, siempre y cuando el plano de fondo de nuestra acción esté en consonancia con la energía de Saturno. Si nos preparamos ahora para lo que queremos lograr cuando Júpiter entre en Aries, estamos siguiendo por el camino del éxito. Podemos lograr todas las conquistas que nos permita Júpiter, pero tenemos que trabajar con Saturno. Si tenemos esto en cuenta, ¡cada proyecto de Júpiter puede y tendrá éxito! No hay porque no ser así.

Jupiter em Aries

Jupiter está prestes a mudar de signo. Agora ele retrogradou a Peixes e aí ficará até Janeiro de 2011, quando entrará definitivamente em Aries. Ainda que não esteja domiciliado por signo, como está em Peixes, Jupiter em Áries está em um signo cujo elemento – fogo – é seu conhecido, e com o qual funciona bem (Jupiter é regente de Sagitário). E onde tenhamos Áries em nosso mapa, teremos a passagem de Jupiter por 6 meses – Jupiter estará em Aries até junho de 2011 – e queria que pensáramos juntos a melhor maneira de aproveitá-lo.

Onde Jupiter toca nosso mapa experimentamos necessidade de crescer, de expandir. Queremos mais. O “de sempre” já não é suficiente. Vemos que há vida além do nosso meio ambiente imediato, e queremos ver o que essa vida pode oferecer a gente, o que estamos perdendo. Ficamos mais ousados, temos mais coragem de provar coisas que ainda não experimentamos. Ficamos mais corajosos: riscos já não nos assustam tanto. E também ficamos mais generosos. Como uma resposta a nossa generosidade, encontramos sempre alguem que nos vê, que nos ajuda, que nos devolve a generosidade que oferecemos aos outros. Naquela área, nos sentimos “abençoados”. Sentimos que temos “sorte”. Parece que as coisas boas chegam até a gente com mais facilidade.

Em sua passagem por Áries, Jupiter acentuará a impulsividade já natural aos arianos, e poderá ter um efeito semelhante também sobre os Librianos (que serão tocados por Jupiter por oposição e podem ficar mais que ansiosos, até um pouco temerarios). E aqui cabe um alerta: se bem Júpiter é “o protetor”, temos que nos cuidar para não ficarmos com “contas a pagar” por nossas atitudes impulsivas depois que ele for embora. Lembremo-nos que Saturno está em Libra, pedindo consciência e responsabilidade, e aí estará depois que Jupiter passar pro signo de Touro. Logo, Saturno se encarregará de nos apresentar qualquer conta de possíveis irresponsabilidades jupiterianas.

Júpiter em Áries reforça nosso desejo pelo novo (Áries fala de começo). Podemos ter vontade de começar nosso próprio negócio, podemos nos sentir aptos a nos tornarmos líderes de um departamento, setor, empresa. Podemos querer receber os louros pelos nossos méritos! Passando pela casa 10, por exemplo, Jupiter quer ser visto, quer ser reconhecido pelo seu trabalho, pelo que realizou até aqui. E geralmente tal reconhecimento vem em um transito de Jupiter.

O problema quando se trata de novos projetos é que com Jupiter nem sempre avaliamos bem se já estamos pronto pros desafios que queremos assumir. Podemos nos tornar mais ambiciosos do que nossas aptidões permitem. É aí que entra Saturno, empenhado em pôr a prova nossas capacidades e possibilidades. Com Saturno, não entra em jogo a sorte, só a capacidade. É a recompensa justa por aquilo que merecemos. Portanto, uma boa abordagem antes de se lançar a sorte seja pra pedir um cargo melhor, um aumento de salário ou para pedir demissão e começar um novo negócio é confiar na avaliação de chefes e líderes, de terceiros, pessoas mais velhas e mais experientes. Em outras palavras, aproveitar o otimismo jupiteriano, sim, mas desconfiando da nossa própria avaliação de nossas possibilidades. Neste momento, devemos pedir e confiar na avaliação de terceiros mais experientes, e não tomar como referência somente a nossa própria auto-avaliação. A confiança nesse olhar externo pode diminuir os riscos de ficarmos com “prejuízos” a serem saldados uma vez que Jupiter deixe o signo de Áries.

Outra possibilidade com Jupiter em Áries é o desejo de ampliar nossos conhecimentos superiores, aquilo que sabemos, nosso nível educacional, ou ampliar nossos conhecimentos espirituais. Também pode surgir um desejo por viagens: ano sabático, viagem de mochileiros pela Europa ou algo do estilo. Sabe aquela coisa de deixar tudo e decidir passar um período viajando? É a cara de Júpiter! Com Jupiter podemos nos tornar um viajante em busca de aventuras. A questão é pensar o que faremos ao voltar, porque a viagem em algum momento acaba e a realidade estará aqui esperando pela gente.

Em termos de relacionamento, com Jupiter passando por nossa sétima casa, podemos sentir que aquela relação que está em curso é “pouco”, não nos oferece o que queremos, o que merecemos. Queremos alguem que seja culto, viajado, inteligente, bem humorado, divertido, lindo... queremos o melhor! E se bem é verdade que tem gente que começa relacionamentos novos com Jupiter passando pela casa 7, volto a tocar na tecla de que o trânsito de Jupiter durará 6 meses, e que é preciso avaliar se essa relação também não será tão curta quanto o trânsito. Com Saturno em Libra, o compromisso tem que contar mais do que os bons momentos que passamos ao lado de alguém. A história construída até ali, o compromisso com a relação, com o outro, tem que pesar mais. Assim, uma boa forma de aproveitar um Jupiter em sétima é estimular o outro da nossa vida a buscar coisas que lhe ampliem a mente: uma faculdade, uma pós graduação, ou simplesmente planejar uma excelente viagem juntos. Viajantes perdidos pelo mundo afora. Que Júpiter em sétima sirva pra colorir a relação já existente (Saturno) e não pra promover uma troca do certo pelo incerto, que poderá trazer arrependimento depois.

Em relação a projetos e a todas as coisas que desejamos ampliar ou começar em nossas vidas, uma boa abordagem para Jupiter em Áries é começar a se preparar agora pro que desejamos alcançar quando ele entre neste signo. Assentando bases antecipadamente, trabalhando “à moda Saturno”, as chances de êxito são maiores, seja na área que for. Com Júpiter em Áries, é mais prudente esperar os resultados positivos, os aplausos, como resultado de um trabalho de “formiguinha” que vem sendo feito desde antes, do que lançar-se ao sucesso quando ele entrar em Áries. Não porque o sucesso não será alcançado, mas porque provavelmente será passageiro e fugaz.

O que mais podemos fazer com Jupiter? Absolutamente qualquer coisa, desde começar uma nova faculdade, investir numa pós-graduação, se interessar por uma doutrina espiritual, mudar de casa, de emprego ou até mudar de país. Com Júpiter em Aries podemos – e devemos – dar margem ao nosso desejo pelo novo, e atuar em conformnidade com isso, desde que tenhamos base, preparação, responsabilidade e compromisso com aquele caminho. Ou seja, sempre e quando o pano de fundo da nossa ação esteja em sintonia com Saturno! Se nos prepararmos desde já para aquilo que desejamos alcançar quando Jupiter entra em Aries, estamos indo pelo caminho do sucesso. Podemos ter todos as conquistas que permitem Jupiter, mas temos que trabalhar com Saturno. Se tivermos isso em conta, todo e qualquer projeto jupiteriano pode e vai dar certo! Não tem porque nao dar.

Pequeño Manual de Saturno en Libra

Saturno en Libra en la casa 1 (ascendente Libra): En su paso por la casa 1 Saturno se hace sentir con un sentimiento de soledad, que puede ser resultado de todavía no tener una pareja, o por el fin de una pareja que estaba en curso y que se rompió porque su estructura no estaba sólida. Caso estemos solos, es probable que deseemos una relación formal. Si ya estamos de novios, desearemos oficializar la relación, o que la relación se vaya otro nivel. Las restricciones de Saturno en esta casa también se pueden hacer sentir en el cuerpo (pérdida de apetito, falta de energía, mayor necesidad de descanso, rodillas, columna, dientes, huesos, piel). Lo que sí Saturno en 1 indica es un nuevo comienzo, pero este inicio puede resultar lento, dificultoso y la consolidación de este nuevo emprendimiento se dará con el tiempo. Al final de este periodo, probablemente estaremos más responsables y tendremos mayor confianza en uno mismo.

Saturno en Libra en la casa 2 (ascendente Virgo): Con Saturno en 2 tendremos una actitud más conservadora respeto a dinero, sea porque restricciones nos son impuestas desde afuera, sea porque tenemos planes que nos requieren ahorros. Necesitamos organizar nuestras finanzas. Con Saturno difícilmente nos falta plata, pero tenemos lo justo, sin lugar para derroches. Al final de este periodo, estaremos más disciplinados con lo que gastamos, y como gastamos nuestra plata. Puede indicar, también, el inicio de una vida financiera conjunta con una pareja o un socio, en donde ambos tenemos que conjuntamente hacer una estructuración de las finanzas. Por fin, puede ser que las restricciones financieras que se nos dan sea resultado de gasto de plata con la oficialización de una relación.

Saturno en Libra en la casa 3 (ascendente Leo): Momento de estructurar, o reestructurar, aquellas relaciones que mantenemos con personas de nuestro medio ambiente directo (parientes, vecinos, hermanos). En este periodo, la gente a nuestro alrededor no es muy amigable, tampoco tenemos mucha gente con quien relacionarnos. Puede que haya problemas con ellos. Nuestro medio nos puede parecer duro y difícil. Podemos sentir que no somos parte. Es posible, también, que nos tengamos que hacer cargo de algún hermano, o que ellos tengan problemas que nos afecten a nosotros. También puede ser un periodo en que nuestros estudios nos requieren una dedicación mayor. Viajes cortos a trabajo son posibles. Si viajamos por lazer, mejor planearnos bien con anticipación. Saturno no soporta la falta de planeamiento. En su lado positivo, puede ser que encontremos una pareja en nuestro entorno inmediato. Empezamos una relación seria con alguien de ahí. O que empecemos a trabajar con algún tema de casa 3: hermanos, vecinos, primos, comunicación, comercio (compra y venta), como escritores, con niños, etc.

Saturno en Libra en la casa 4 (ascendente Cáncer): La responsabilidad nos llama desde el hogar, el que formamos o el de origen. Hay algo ahí por lo cual solo nosotros podemos responder, y mejor no evadir, porque Saturno pasa factura. Puede ser un problema de salud que limite físicamente a uno de nuestros viejos. Puede ser problemas con papeles de inmuebles. Pero Saturno no requiere que nos hagamos cargo con nuestra presencia física: podemos tercerizar el servicio, contratar alguien especializado para cumplir lo que nos es requerido, desde que banquemos financieramente las expensas. Nos podemos sentir más aislados y solos. Desde un punto de vista positivo, puede indicar la compra de un inmueble o una refacción en casa. Puede indicar, aun, el inicio de una actividad profesional desde casa, o que empezamos a trabajar con bienes raíces. Puede ser un buen momento para pensar y reestructurar nuestra visión acerca de nuestra niñez, reordenando el impacto que esta vivencia tuvo en nuestras vidas, sin dar lugar a culpas o remordimientos (tendencia saturnina). Puede, por fin, indicar una relación de convivencia en pareja que se inicia.

Saturno en Libra en la casa 5 (ascendente Géminis): En su paso por esta casa, Saturno indica que nuestra diversión es el trabajo, o que nuestros compañeros de salida son nuestros compañeros de trabajo, o que directamente no nos divertimos porque estamos trabajando todo el tiempo. Puede indicar, también, el inicio de un romance serio. O el fin de uno que no esté suficientemente sólido o que no sea serio lo suficiente. En este periodo, no hay salidas informales: o hay algo serio, o no hay nada. Para los que tienen hijos, Saturno en esta casa puede indicar restricción de convivencia con hijos por motivo de trabajo, o por motivos legales. Para los que todavía no tienen hijos y lo están buscando, el periodo es poco favorable para la fertilidad. Si se da un nuevo hijo en este periodo, puede que ello nos caiga como una responsabilidad más que un placer.

Saturno en Libra en la casa 6 (ascendente Tauro): En su paso por esta casa, Saturno indica mucho trabajo. O un nuevo contrato de trabajo que se nos presenta. Podemos conocer a una pareja en el ambiente laboral. Nuestra rutina se vuelve pesada, difícil. Se nos pueden dar restricciones físicas por motivo de salud: menos energía física, problemas de columna, rodillas, piel, huesos, dientes. Para los empleadores, puede dar dificultades con sus empleados. Para los empleados, puede traer dificultades con sus patrones. Para todos, puede dar problemas con mascotas o con empleadas domesticas. Si no estamos trabajando, puede indicar un nuevo trabajo que podrá ser bueno con el tiempo (no en un primer momento), pero también puede indicar que se sigue sin trabajo. Es el momento para ser disciplinado con el cuerpo, el trabajo, y la rutina, sin esperar recompensas por esto.

Saturno en Libra en la casa 7 (ascendente Aries): Si estamos casados, este matrimonio será puesto a prueba. Tendrá sus estructuras testeadas, se nos volverá pesado, cansador, aburrido. Si las bases son solidas, Saturno fortalecerá aun más la relación. Si no, rompemos. Si estamos solteros y en pareja, un compromiso puede ser firmado en este periodo. Si no tenemos a nadie, alguien nos puede surgir. Pero no hay exceso ni cantidad. Hay uno, bueno, maduro, estructurado, serio… nada de fiesta. Alguna propuesta de contrato también se nos puede dar, o alguna propuesta de sociedad. En estos casos, el transito favorece siempre y cuando estemos seguros de que lo que se nos presenta es serio. Para los que trabajan con público, la “venta” de nuestro servicio debe enfocar en presentarlo el como algo serio y confiable, sin apelar para la belleza o popularidad. El enfoque es en el compromiso y en la responsabilidad, no en lo comercial.

Saturno en Libra en la casa 8 (ascendente Piscis): las dificultades nos llegan desde el dinero que recibimos del otro. Nuestra pareja puede entrar en un periodo que requiera una reestructuración financiera, puede tener perdida financiera, y eso nos afecta a nuestras finanzas también. Se puede tener que manejar bienes y patrimonios ajenos, ya sea a causa de una muerte, ya sea profesionalmente. Los prestamos financieros son posibles, siempre y cuando hayan contrato de por medio. Puede ser también una relación que llega al fin.

Saturno en Libra en la casa 9 (ascendente Acuario): Si estamos cursando una universidad, nuestros estudios superiores demandarán más dedicación de nosotros. Saturno no trae problemas en esta área, pero requiere preparo. También los viajes largos tienen que ser cuidadosamente planeados o podremos tener contratiempos. La casa 9 habla de leyes, así que Saturno en Libra también puede dar la oficialización de una relación, sin fiestas. Puede indicar trabajo en el extranjero o tener que viajar a causa de trabajo. Puede llegar al fin alguna pendencia legal, con una resolución.

Saturno en Libra en la casa 10 (ascendente Capricornio): Saturno en la 10 es la culminación de esfuerzos realizados en los últimos 21 / 24 años. El logro de esta posición de Saturno dependerá de lo que se hizo hasta acá. Es el reconocimiento de una capacidad profesional, pero nada que no sea justo llegará. Acá se galardona todo que haya sido resultado de trabajo, dedicación, paciencia, perseverancia. La suerte no entra en juego. Es más: si estuvimos en el topo hasta ahora por suerte, cuando Saturno pasa por la casa 10 y cuestiona nuestras capacidades, venimos abajo. Por lo tanto, acá es el momento de esperar la justa recompensa por lo que sea que hayamos emprendido en los últimos años, haya sido valoroso… o no!

Saturno en Libra en la casa 11 (ascendente Sagitario): No tenemos muchos amigos, pero estos pocos que tenemos son contables. Nos podemos casar con un amigo, empezar una pareja seria con alguno de ellos. O podemos tener problemas con ellos también. El test de estructuras acá es en las relaciones de amistad, de grupo, a ver si esta solida y bien construida, o si es débil y debe ser desechada. Puede haber una sensación de no hacer parte de un grupo. Hay una traba en los planes a futuro: no pueden seguir solo en el planeamiento, ahora ellos requieren algo más práctico para seguir existiendo. También puede indicar una sensación de fracaso, de no haber logrado nada en la vida: nada que no pueda ser solucionado con una actitud practica y concreta hacia ello. Puede indicar, también, el inicio de una actividad profesional que involucre los amigos.

Saturno en Libra en la casa 12 (ascendente Escorpio): En esta casa Saturno revuelve nuestros miedos, inseguridades, fantasmas. Marca el final de un ciclo. No tenemos muchas ambiciones, nos sentimos solos. Nos podemos deprimir. Acá revisamos el pasado y podemos sentir culpas o arrepentimientos por cosas que se hizo o por cosas que no se hizo. Esa es una tendencia saturnina que debe ser evitada. No vale la pena torturarnos con cosas que no podemos más arreglar. No es un buen momento para iniciar un nuevo trabajo o proyecto, a menos que la producción de este sea en aislamiento (voluntariado en hospitales, prisiones, trabajo como escritor, trabajo de investigación, etc)

Pequeno Manual de Saturno em Libra

Saturno em Libra na casa 1 (ascendente Libra): Ao visitar esta casa, Saturno se faz sentir como um sentimento de solidão que pode resultar de ainda não termos um parceiro, ou devido ao fim de uma relação que estava em curso e terminou porque sua estrutura não estava sólida. Se estamos sozinhos, é provável que queiramos uma relação formal. Seestamos namorando, queremos formalizar a relação, ou que o relacionamento passe para um outro nível. As restrições de Saturno nesta casa também podem ser sentidas no corpo (perda de apetite, falta de energia, aumento da necessidade de descanso, joelho, coluna, dentes, ossos, pele). O que sim Saturno nesta casa indica é um novo começo, cujo início pode ser lento e difícil, e cuja consolidação se dará ao longo do tempo. No final deste período, provavelmente estaremos mais responsáveis e teremos mais confiança em nós mesmos.

Saturno em Libra na casa de 2 (ascendente Virgem): Com Saturno na 2 teremos uma atitude mais conservadora com respeito a dinheiro, seja porque as restrições nos são impostas de fora, ou porque temos planos que, para realizar, temos que poupar. Precisamos organizar nossas finanças. Com Saturno difícilmente nos falta dinheiro, mas temos o justo, sem lugar para desperdicios. No final deste período, estaremos mais disciplinados com aquilo que gastamos e com como gastamos nosso dinheiro. Também podemos começar uma vida financeira conjunta com um parceiro ou com um sócio, onde ambos têm que fazer uma re-estruturação financeira conjunta. Finalmente, pode ser que as restrições financeiras seja resultado de gasto de dinheiro com a formalização de um relacionamento.

Saturno em Libra na casa 3 (ascendente Leão): O momento é para estruturar ou re-estruturar as relações que temos com as pessoas do nosso meio ambiente direto (parentes, vizinhos, irmãos). Neste período, as pessoas à nossa volta não estão muito amigáveis, e não temos muitas pessoas com quem nos relacionar. Pode haver problemas com elas. Nosso ambiente pode parecer duro e difícil. Sentimos que não somos parte. Também é possível que tenhamos que cuidar de um irmão, ou que este tenha problemas que nos afetam. Também pode ser um momento em que nossos estudos exijam uma maior dedicação. Viagens curtas a trabalho são possíveis. Se viajamos a lazer, melhor planejar com bastante antecedência. Saturno não suporta a falta de planejamento. Em seu lado positivo, podemos encontrar um amor em nosso meio ambiente imediato. Começamos um relacionamento sério com alguém lá. Ou começamos a trabalhar com algum tema de casa 3: irmãos, vizinhos, primos, comunicação, comércio (compra e venda), como escritores, com crianças, etc.

Saturno em Libra na casa 4 (ascendente Cancer): A responsabilidade nos chama desde o lar, o que formamos ou o nosso de origem. Há algo pelo qual só nós podemos responder, e melhor não fugir, pois Saturno passa fatura. Pode ser um problema de saúde que limita fisicamente a um dos nossos pais. Pode ser um problema real com papéis relacionados a bens imóveis. Mas Saturno não exige que nos responsabilizemos com nossa presença física: podemos terceirizar o serviço, contratando alguém especializado para realizar aquilo que somos obrigados a cuidar, desde que arquemos com a despesa financeiramente. Podemos nos sentir mais isolados e sozinhos. Do ponto de vista positivo, pode indicar a compra de um imóvel ou obras em nossa casa. Pode até mesmo ser o início de uma atividade profissional em casa, e começarmos a trabalhar com imóveis. Pode ser um bom momento para pensar e reestruturar a nossa visão da nossa infância, reorganizando o impacto que esta experiência teve sobre nossas vidas, não deixando espaço para a culpa ou remorso (tendência de Saturno). Pode, finalmente, indicar uma relação em que começa a convivencia.

Saturno em Libra na 5 (ascendente Gemeos): Ao visitar esta casa, Saturno indica que nossa diversão é o trabalho, ou que nos divertimos com nossos companheiros de trabalho, ou não podemos nos divertir porque estamos trabalhando o tempo todo. Pode, também, indicar o início de um romance sério. Ou o fim de um romance que não seja forte o bastante ou não seja suficientemente sério. Durante este período, não há namoro casual: ou há algo sério, ou nada. Para quem tem filhos, Saturno nesta casa pode indicar restrições de convivencia com as crianças por motivo de trabalho, por exemplo, ou por restrições legais. Para aqueles que não têm filhos e que estão tentando, o período não é propício para a fertilidade. Se houver gravidez nesse período, esta pode ser encarada mais como uma responsabilidade que como um prazer.

Saturno em Libra na casa 6 (ascendente Touro): Ao visitar esta casa, Saturno nos dá um monte de trabalho. Ou um novo contrato de trabalho. Podemos conhecer alguém no local de trabalho. E nossa rotina também pode se tornar pesada, difícil. Podemos sentir as restrições físicas na saúde: menos energia física, problemas nas costas, nos joelhos, pele, ossos, dentes. Para os empregadores, pode dar problemas com seus empregados. Para os funcionários, pode trazer dificuldades com seus empregadores. Para todos, pode dar problemas com animais domésticos ou trabalhadores domésticos. Se não estamos trabalhando, pode ser que consigamos um novo trabalho que pode ser bom com o tempo (não no inicio), mas também pode indicar que continuamos sem trabalho. É hora de ser disciplinado com nosso corpo, trabalho e rotina, sem esperar recompensas por isso.

Saturno em Libra na casa 7 (ascendente Aries): Se somos casados, esse casamento vai ser testado. Suas estruturas serão testadas. A relação pode se tornar pesada, cansativa, chata. Se as bases são sólidas, Saturno solidificará ainda mais a relação. Se não, romperá. Se estamos com alguém, um compromisso pode ser assinado durante este período. Se não temos ninguém, alguém pode surgir. Mas não há excesso de opções: é uma, boa, madura, estruturada, séria ... ou nada. Também pode haver a proposta de um novo contrato ou de uma nova sociedade. Nestes casos, o transito favorece sempre e quando tivermos a certeza de que o que temos é sério. Para aqueles que trabalham com o público, a "venda" de nosso serviço deve enfocar na construção de uma imagem séria e confiável, sem apelar para a beleza ou popularidade. O foco está no compromisso e na responsabilidade, não no comercial.

Saturno em Libra na casa 8 (ascendente Peixes): as dificuldades nos chegam através do dinheiro que recebemos do outro. Nosso parceiro pode entrar em um período que exija a reestruturação financeira, ou pode ter uma perda financeira que afeta as nossas finanças também. Podemos ter que administrar bens e propriedades dos outros, seja por morte ou profissionalmente. Empréstimos financeiros são possíveis, desde que hajam contratos envolvidos. Pode ser que um relacionamento chegue ao fim.

Saturno em Libra na casa 9 (ascendente Aquario): Se estivermos envolvidos com algum estudo superior (faculdade, pós graduação, etc), teremos que nos dedicar mais aos estudos. Saturno não gera problemas nesta área, mas requer uma preparação. Também viagens longas devem ser cuidadosamente planejadas, ou talvez tenhamos contratempos. A casa 9 fala de leis, por isso, Saturno em Libra pode também dar a formalização de um relacionamento, sem festas. Podemos ter que trabalhar no exterior ou ter de viajar por causa de trabalho. Uma briga legal pode finalmente chegar ao fim, com uma resolução.

Saturno em Libra na casa de 10 (ascendente Capricornio): Saturno na 10 é a culminação de nossos esforços ao longo dos últimos 21/24 anos. As conquistas alcançadas com esta posição de Saturno vai depender do que foi feito até aqui. Há o reconhecimento da competência profissional, mas não nos chega nada que não seja justo. Aqui é reconhecido e premiado tudo que seja resultado de muito trabalho, dedicação, paciência e perseverança. Sorte não entra em jogo. Além do mais, se estivemos no topo até agora por sorte, quando Saturno passar pela casa 10 e testar nossa capacidade, podemos cair. Então, aqui é o momento de esperar uma recompensa justa para aquilo que estivemos desenvolvendo nos últimos anos, seja bom... ou não!

Saturno em Libra na casa 11 (ascendente Sagitario): Não temos muitos amigos, mas esses poucos que temos estão lá pela gente. Podemos casar com um amigo, começar uma relação séria com alguem entre eles. Ou podemos ter problemas com eles também. O teste de estrutura aqui é com as relações de amizade, de grupo, onde será visto se estas relações estão sólidas e bem construídas, ou se são frageis e devem ser descartadas. Pode haver um sentimento de não pertencimento a um grupo. Há obstáculos nos planos de futuro: não dá para continuar só planejando, agora é preciso algo mais prático para eles continuarem existindo. Também pode indicar uma sensação de fracasso, de não ter conseguido algo na vida: nada que não possa ser resolvido com uma atitude prática e concreta em relação a isso. Também pode indicar o inicio de uma atividade profissional que envolva amigos.

Saturno em Libra na casa 12 (ascendente Escorpião): Nesta casa, Saturno desperta nossos medos, inseguranças, fantasmas. Ela marca o fim de um ciclo. Não temos muitas ambições, nos sentimos sozinhos. Podemos ficar deprimido. Aqui nós revemos o passado e podemos sentir culpa ou remorso por coisas que fizemos ou deixamos de fazer. Essa é uma tendência saturnina que deve ser evitada. Não vale a pena torturar-nos com coisas que não podemos resolver. Não é um bom momento para iniciar um novo trabalho ou projeto, a menos que a produção deste seja de forma isolada (o voluntariado em hospitais, prisões, como um escritor, investigação, etc).

Saturno em Libra e o teste para os relacionamentos

Quanto já lemos de Saturno em Libra? Como estamos nos preparando para ele? Libra, signo de exaltação de Saturno, fala de leis, de relações, de sociedades. Saturno é o senhor do tempo. Os assuntos da casa onde temos Libra no mapa sofrerão o teste do tempo, terão suas estruturas avaliadas. Poderão sobreviver a dificuldades? Saturno se interessa por aquilo que está solidamente construido, por isso, como sua passagem por Libra, ele vai averiguar se o que temos é suficientemente forte ou se não resiste a tempestades.

De que maneira Saturno afetará as relações e sociedades? Durante estes dois anos e meio, aproximadamente, Saturno nos perguntará se este casamento, relação amorosa ou sociedade (qualquer tipo de relação interpessoal de qualquer natureza, inclusive amizades) da qual somos parte é de consideração e cooperação mutua. Esta relação está sustentada sobre bases firmes ou está por um fio? Se está por um fio e suas bases não são sólidas, é provável que com a passagem de Saturno, a relação não sobreviva. Atravessará um duro e longo periodo onde a revisaremos, nos questionaremos, tentaremos resgatá-la, mas no fim, é provável que não sobreviva. Saturno procura nos libertar de tudo aquilo que está desgastado e que não nos serve mais. Neste contexto, isso pode ser outra pessoa ou outro estilo de vida associado com outro individuo.

Por onde Saturno passa ele mostra as limitações, que antes estavam lá mas não víamos, põe um freio no que está fora de controle, mostra as nossas realidades na área que toca. E nos pergunta se esta relação pode sobreviver a um periodo sem emoções nem sobressaltos, de responsabilidades. Com isso, revisamos nossas relações com uma lupa. Necessitamos saber o que é real naquela área, e o que não. Durante um trânsito de Saturno, o que não podemos fazer é dar por sentado quem forma parte de nossas vidas, quem não, porque a verdade é que até agora não sabemos, e agora é que iremos descobrir. Durante os momentos dificeis, quem fica do nosso lado, quem busca ares menos pesados?

Mas Saturno não fala só de fim; fala de começo também. Para os que estão sozinhos, esta época pode ser de surgimento de uma relação amorosa, ou uma nova relação de qualquer tipo: uma relação séria, sóbria, confiável, com alguém mais maduro (o que não significa mais velho). As relações começadas aqui, geralmente, começam sem o frio no estomago, nem todos aqueles outros sintomas apaixonados. Começam devagar, com o tempo, vão acontecendo aos poucos, e quando nos damos conta, estamos apaixonados por todas as características saturninas que vemos no nosso novo parceiro, ou amigo. Alguns podem se casar neste trânsito. Não será um casamento jupiteriano, com festa, pompa e circunstância, mas com certeza relações estáveis se oficializarão durante o trânsito de Saturno por Libra.

O importante aqui é ter em mente que alguém que entre em nossas vidas neste momento tem que ajudar a satisfazer nossas necesidades saturninas de crescimento aqui e agora. Neste trânsito escolheremos com cuidado as pessoas que são confiaveis e seguras para nos associarmos ou para estabelecer uma relação. Por pessoas seguras leia-se aquelas que tem empregos estáveis, que não se aferram aos outros, que são financeiramente independentes e que não tem problemas com a lei. Se não nos apaixonamos por este tipo de pessoa, mas sim por maravilhosas almas que são espiritualizadas, que têm uma inclinação pela liberdade e uma grande quantidade de compaixão, mas estão temporariamente desempregadas, continuamos apontando ao objetivo equivocado.

Saturno nos pede que sejamos sincero. Por isso, se não encontramos a pessoa adequada, melhor seguir desfrutando da nossa própria companhia. Nosso poético e místico “novo amigo”, que talvez seja excelente para falar da nossa beleza interior, deverá continuar sendo só isso por enquanto, ou seja, um bom amigo, porque seu temperamento não coincide com nossas necesidades saturninas de crescimento do momento. Alguns, talvez, achem difícil de acreditar e continuarão buscando, de modo quase desafiante, padrões não saturninos para se relacionar, ainda que esta seja uma receita excelente para a dor de cabeça e a confusão.

Aos que estão sozinhos e gostam de ter varias opções, variedades, pode ser que se sintam sozinhos. Inclusive os que não estão sozinhos podem se sentir sós. Saturno em Libra não fala de muitas relações nem de muitos parceiros, por isso a variedade pode ficar comprometida. É UM, bom, confiavel, seguro, estável, sóbrio… ou nada. Saturno também fala de passado, logo, não nos surpreendamos se, neste trânsito, encontramos alguem do pasado, que não viámos ha muito tempo, cuja relação se perdeu por algum motivo, e agora nos apresenta para uma retomada.

A única coisa certa é que não será bom enfocar o tema “relacionamentos” com um sentimento de angústia ou urgência, baseado no medo da solidão. Respondendo a energia de Saturno, melhor dar tempo ao tempo, e confiar que ele nos apontará o que vale a pena, e o que não vale.

Um abraço jupiteriano!


Bibliografia de referencia: Las Doce Caras de Saturno – Bill Tierney

Saturno en Libra y el test para las relaciones

¿Cuánto ya leímos de Saturno en libra? ¿Cómo nos estamos preparando para él? Libra, signo de exaltación de Saturno, habla, en líneas generales, de leyes, relaciones, sociedades. Saturno es el señor del tiempo. Los temas tratados por la casa en donde tenemos Libra en la carta sufrirán el test del tiempo, tendrán sus estructuras evaluadas. A Saturno le importa lo que está sólidamente construido, así que en su paso por Libra, él tratará de averiguar si lo que tenemos ahí está suficientemente firme o si es débil.

¿De qué manera afectará Saturno a las relaciones y sociedades? Durante estos dos años y medio, aproximadamente, Saturno nos preguntará si este matrimonio, relación amorosa o sociedad (cualquier relación interpersonal de cualquier naturaleza) de la cual somos parte es de consideración y cooperación mutua. ¿Esta relación está sustentada en terreno firme o está apoyada en su última pata? Si está apoyada en su última pata y sus bases no son solidas, es probable que con el paso de Saturno, la relación no sobreviva. Atravesará un duro y largo periodo en donde la revisaremos hasta el fondo, nos cuestionaremos, trataremos de rescatarla, pero al fin, es probable que no sobreviva. Saturno procura liberarnos de todo aquello que está desgastado y ya no nos sirve. En este contexto, esto puede ser otra persona y/u otro estilo de vida asociado con otro individuo.

Por donde Saturno pasa él apunta a las limitaciones. Él destapa limitaciones que antes estaban allá pero no las veíamos, pone un freno a lo que está fuera de control, hace presente nuestras responsabilidades en el área que toca. Y nos pregunta si esta relación puede sobrevivir a un periodo sin emociones ni sobresaltos, de responsabilidades. Con eso, revisamos nuestras relaciones bajo una lupa. Necesitamos saber que es real en aquella área, que no. ¿Con quien, al final, podemos contar? Durante un tránsito de Saturno, lo que no podemos hacer es dar por sentado quien forma parte de nuestra vida, quien no.

Pero Saturno no habla solo de fin; habla también de comienzo. Para los que están solos, esta época puede ser del surgimiento de una relación amorosa, o una nueva relación de cualquier tipo: una relación seria, sobria, confiable, con alguien más maduro (lo que no significa más grande). Las relaciones acá empezadas, generalmente, empiezan sin las mariposas en el estomago, ni las campanitas en el oído. Empiezan despacio, tranquilo, con el tiempo, se van dando de a poco, y cuando nos damos cuenta, nos enamoramos de todas las características saturninas que nos presenta nuestra nueva pareja, o amigo. Algunos pueden casarse en este tránsito. No será un casamiento jupiteriano, con fiesta y demás, pero seguro relaciones estables se oficializaran durante el paso de Saturno por Libra.

Lo importante aquí es tener en mente que alguien que entre en nuestras vidas en este momento tiene que ayudar a satisfacer nuestras necesidades saturninas de crecimiento aquí y ahora. En este transito elegiremos con cuidado las personas que son confiables y seguras, para asociarnos o para establecer una relación. Por personas seguras se entienden aquellas que tienen empleos estables, que no se aferran a los otros, que son financieramente independientes y no tienen problemas con la ley. Si no nos enamoramos de este tipo de persona, pero sí de maravillosas almas que son espirituales y tienen una inclinación por la libertad y una gran cantidad de compasión, pero están temporariamente desempleados, seguimos apuntando al blanco equivocado.

Saturno pide que seamos sinceros, así que si no podemos encontrar la persona adecuada, más vale seguir disfrutando de nuestra propia compañía. Nuestro poético y místico “nuevo amigo”, que tal vez sea bueno para señalar nuestra belleza interior, deberá seguir siendo solo eso por el momento, es decir, un buen amigo, porque su temperamento no concuerda con nuestras necesidades saturninas de crecimiento. Algunos tal vez encuentren eso difícil de creer y querrán buscar, casi de modo desafiante, patrones no saturninos para relacionarse. Descubrirán que esto resultará una receta para el dolor de cabeza y la confusión.

A los que están solos y les gusta tener muchas opciones, variedad, puede ser que les agarre un sentimiento de soledad. Incluso los que están en pareja lo pueden sentir. Saturno en Libra no habla de muchas relaciones, ni de muchas parejas, así que la variedad puede quedar perjudicada. Es UNO, bueno, confiable, seguro, estable, sobrio… o nada. Saturno también habla de pasado, así que no nos sorprendamos si en este transito nos encontramos con alguien del pasado, con quien hacía mucho no nos veíamos, con quien la relación se perdió por algún motivo, y ahora se nos presenta para una retomada.

Lo único que es cierto es que no nos vamos a beneficiar si enfocamos el asunto “pareja” con un sentimiento de angustia o urgencia, basado en el miedo a la soledad. Respondiendo a la energía de Saturno, mejor darle tiempo al tiempo, y confiar que él nos apuntará lo que vale la pena, lo que no.

Un abrazo jupiteriano!

Bibliografia de referencia: Las Doce Caras de Saturno – Bill Tierney